Conocer la obra, conocer al otro

El encuentro con «The Breath» de Erika Ivacson


Un artista puede explicarte cómo trabaja, qué tipo de obra ejecuta, cuáles son sus planteamientos conceptuales, emotivos y estéticos, o mostrarte su cuenta de Instagram. Sin embargo, solo cuando uno se sitúa frente a su obra, dialoga con ella y la experimenta, puede conocerla realmente.

En ocasiones la obra permite ser mostrada en el taller, o ser desplazada. Pero cuando se trata, no de una obra instalada, sino de una instalación en sí misma, la visita al espacio que la alberga se convierte en la única manera de comprenderla en toda su dimensión. Este es el caso de la obra de Erika Ivacson. Tras finalizar el Máster Internacional en Creación Multimedia para el Espectáculo de LABA Valencia, su proyecto había sido seleccionado para su exhibición y decidimos desplazarnos expresamente desde Madrid para conocerlo.

Con la colaboración de Annabel Johnstone y Maryam De Vries realizó The Breath (2026). Instaló en la sala cuatro cañones de vídeo combinados con proyectores de luz láser. En el centro de la sala, suspendida del techo, una gran escultura trabajada con distintas tramas de malla metálica recibía las proyecciones que atravesaban el espacio de una pared a otra. Penumbra y oscuridad. El sonido vibraba y la luz era una vida que latía a nuestro alrededor.

Nos habíamos conocido un año antes, durante LabArt2025, y desde entonces nuestra relación había ido fortaleciéndose. Sin embargo, fue al encontrarme con su obra, al recorrerla y dejarme afectar por ella, cuando sentí que ese conocimiento mutuo había alcanzado una nueva profundidad. Comprender la creación del otro desde dentro de la experiencia estética es, también, una forma de acercarse a la persona que la hace posible.

Pilar Cabañas Moreno