¿Y si lo llevamos al aula?


¿Y si lo llevamos al aula?

Experiencia sobre el acercamiento de la Comunión Artística a la docencia.

Una de las líneas de trabajo que compartimos algunos de los miembros que formamos el grupo LabCA es la docencia en materias asociadas al arte. En esta labor, es inevitable que nuestra experiencia con la comunión artística se filtre en el día a día con los alumnos. 

Después de unos años invitando al alumnado a tomar ciertas actitudes alineadas con este método de trabajo en el proceso creativo, aunque sin hablar específicamente de la comunión artística, decidí incluirla en el curso de fotografía artística 25/26 que imparto en la escuela Date Cuenta.

DateCuenta es una escuela de fotografía en la ciudad de Barcelona que ofrece formación desde la educación libre y sin ánimo de lucro. El curso de fotografía artística viaja desde la idea a la imagen y de la imagen a la narrativa visual, explorando multitud de vertientes del proceso creativo hasta lograr un proyecto artístico sólido y bien definido.

En una de las primeras sesiones del curso presenté LabCA, y la dinámica que había guiado hasta el momento sus iniciativas, y les invité a adoptar sus mismas bases en nuestras clases. A diferencia de otros cursos, el punto de partida fue un cambio de actitud en el grupo: se rompió con la complacencia y el silencio pasivo, dando paso a una conexión mucho más honesta y valiente ante el trabajo de los demás.

La importancia de dedicar el tiempo necesario a cada trabajo obligaba a abandonar las revisiones generales de toda la clase en una misma sesión. En nuestras sesiones de dos horas, el tiempo para ver los trabajos, ahora lo dedicamos a uno o dos alumnos y lo administramos de la siguiente forma:

  • Dedicamos un tiempo para que el autor pueda mostrar, explicar su proyecto y las razones que lo han motivado. Es importante comprender no sólo el proyecto, sino también a la persona que hay detrás de él. 
  • En segundo lugar, nos damos tiempo para asumir esa obra como propia y reflexionar: ¿cómo se podría mejorar, elevar el resultado? Para ello es necesario aplicar nuestros conocimientos y sensibilidad a favor del otro. 
  • Finalmente compartimos impresiones e ideas, dando lugar al diálogo. 

En este proceso es necesario recordar la importancia de la sinceridad, la entrega desinteresada de ideas y la aceptación de estas, con absoluta libertad para tomar las que se consideren más adecuadas.

Resultados:

Como cabría esperar, en un primer momento la propuesta fue bien aceptada, con interés, aunque sin muestras de asombro ni dudas o reflexiones por parte del alumnado.

Aunque he aplicado el mismo proceso en dos grupos, la experiencia ha sido distinta en cada uno. En el grupo más unido y participativo, el ambiente ha sido más enriquecedor; se nota que se sienten con la confianza necesaria para expresar sus ideas con total libertad. Lo más gratificante es ver cómo, al presentar sus proyectos, el resto escucha con una apertura real, sin que quien expone sienta esa presión de justificar cada una de sus decisiones.

En algunos alumnos ha hecho falta insistir en que las decisiones finales
sobre la obra, las debe tomar cada autor. Entiendo que se puedan haber
llegado a sentir abrumados ante el abanico de posibilidades que se les ofrecía, debido al gran número de opiniones. Lo que me ha llevado a plantear si debiera haber un número máximo de personas en un proceso de este tipo. En todo caso, no he percibido en ningún momento que el autor haya sentido menoscabo hacia su trabajo ni sus ideas.

Me ha sorprendido que, en la práctica, hemos podido observar que esta forma de trabajar ha sido aceptada con mucha más naturalidad de la que en un principio me esperaba. He percibido que el alumnado acepta las propuestas de sus iguales sin sentirse juzgados o criticados.

En cuanto a la dirección de la escuela, tras compartir los resultados de la
experiencia, se han interesado muy positivamente y desean implementarla en los visionados de trabajos del resto de cursos.

Tras esta primera experiencia, no tengo ninguna duda de la utilidad de la
comunión artística en los acompañamientos pedagógicos, logrando:

  • Alumnos más atentos e implicados cuando los compañeros muestran su
    trabajo.
  • Mejora en la cohesión y ambiente del grupo.
  • Se multiplica exponencialmente el análisis de la obra fuera del espacio
    de confort individual, lo cual repercute directamente en su creatividad.
  • Permite asumir nuevas técnicas y recursos para aplicar en su obra.
  • Amplía su experiencia a otros géneros de la fotografía.
  • Fomentamos el pensamiento crítico.

Impresiones de una alumna:

La artista Verónica Galarzo, participante del curso, nos ofrece sus impresiones:
«El método de trabajo en comunión dentro de un proyecto artístico, a nivel personal, está siendo una experiencia transformadora. Trasciende la creación individual, fomentando una profunda conexión emocional y creativa con otros artistas.

La interacción constante estimula nuevas ideas y visiones distintas sobre un mismo tema, dando lugar al enriquecimiento del resultado final. Fortalece la comunicación y la empatía entre los miembros del equipo, creando un entorno de apoyo mutuo.

En resumen, la comunión en el arte no es solo un método de trabajo, sino un camino para humanizar la creación y profundizar en el impacto del mensaje artístico.»

La experiencia sigue nuestros principios de laboratorio, cada paso nos sirve para aprender y hacernos nuevas preguntas, comprobar qué aspectos funcionan y dónde se puede mejorar. Sin duda, en adelante continuaré desarrollando esta forma de trabajar. Agradezco a todas las alumnas y alumnos de los cursos de fotografía artística, de la escuela Date Cuenta, su implicación en el camino que hemos recorrido juntos.

Paulo Cacais